(Artículo):

Si colocamos el calificativo “positivo”detrás de cualquier concepto, el efecto creado, desde el punto de vista del marketing, es descomunal. “Positivo”, a fin de cuentas, significa: productivo, acertado, bueno (siempre y cuando no cualifique determinados resultados de un análisis clínico).

Cuando se refiere a la manera de enseñar a un perro, sin embargo, el empleo de este adjetivo sólo es lícito al tipo de estímulo empleado. Se utiliza un premio, algo que el perro quiere que se repita – un estímulo positivo -, en lugar de algo que el perro preferiría que no se repitiera; o sea, un estímulo negativo.

Como método educativo, el uso de premios deja mucho que desear, porque el alumno siempre tiene la última palabra. El premio no obliga; únicamente invita. ¿A qué? A participar, si quiere, en un ritual que siempre empieza con la palabra:”Si”, Si te sientas, te daré un trozo de salchicha. ¿Y si no se sienta, qué harás? Nada. Te has quedado sin opciones.

¿Por qué, entonces, se enseñan a los perros de asistencia con este sistema?

Para comprender lo que sucede, la pregunta clave es otra: ¿Por qué son los labradores los perros de asistencia por excelencia? Siempre había sospechado que esta raza era más obsesiva con la comida que otras, pero nunca he publicado una intuición como si fuera un hecho. Lo que vas a ver ahora, no obstante, te demostrará que no estaba tan desencaminado.
Raffan et al. “A deletion in the canine POMC gene is associated with weight and appetite in obesity-prone Labrador retriever dogs.” Cell Metabolism. 2016 DOI: 10.1016/j.cmet.2016.04.012. http://www.cell.com/cell-metabolism/fulltext/S1550-4131(16)30163-2

Fuente: Cell Press
Sinopsis: (T. del A.)

“Propietarios de perros comunican a sus veterinarios que los Labradores retirare siempre se interesan por la comida, y nuevos trabajos muestran que puede haber una realidad biológica detrás de esta afirmación.

Un estudio asocia una alteración genética encontrada específicamente en Labradores al comportamiento más motivador la comida y describe el primer gen vinculado a la obesidad canina. Esta alteración también aparece con mayor frecuencia en los Labradores que son elegidos como perros de asistencia, y pueden explicar porqué estos perros parecen más fáciles de educar con premios en forma de comida.”

Por lo tanto, si tu perro no es un Labrador, desconfía del método positivo para lograr resultados positivos. No quisiera verte unirte a esas tragicómicas filas de desesperados/as que persiguen a sus perros por los parques con bolsas de frankfurts en las manos. Por cierto, la comida distrae de la relación que tienes con tu mascota. Nunca la refuerza.